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Desayuno: Gestión Sustentable de mi Pyme
Constanza Gorleri, Gte. de Sustentabilidad de Banco Galicia, y Lucas Utrera, Director de Sustentabilidad de SMS , hablan sobre "Gestión Sustentable para PyMEs" y debaten las siguientes inquietudes ¿Por qué debo ocuparme de gestionar mi empresa de forma sustentable?; ¿Cómo defino mi estrategia de sustentabilidad con metas para mi organización?; ¿Cómo puedo medir sus impactos? 

Lugar y Hora: Jueves 23/08 9.30 hs. - 11.30 hs. - Auditorio Plaza Galicia (Leiva 4070, Chacarita, CABA) 

Inscripciones: http://ow.ly/sqaw30leTiC 

Info: capacitacion@sms.com.ar
El tiempo de ser transparente
La agenda de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS) ha generado nuevos mandatos éticos para intensificar las contribuciones de las empresas al combate de la triada pobreza/desigualdad /cambio climático y deterioro ambiental del planeta. El ODS 16 menciona explícitamente la meta de `Crear instituciones eficaces, responsables y transparentes a todos los niveles`. Este mandato refleja el creciente interés de las empresas en pensar y definir sus estrategias de sustentabilidad, teniendo como referencia la agenda de los ODS. Esto significa salir de acciones puntuales para avanzar hacia una gestión profesional que minimice los impactos negativos del negocio.  

También requiere una ardua tarea en términos de Management con el fin de mover a la Gerencia de Sustentabilidad desde la periferia hasta el centro del negocio.  

El proceso estará completo solo si suma uno de los desafíos centrales de la gestión sustentable: la definición de métricas de valor para el negocio. Cómo hacer tangible lo intangible, cómo mostrar los verdaderos impactos de una organización en términos económicos, productivos, sociales, humanos, ambientales y de innovación.  

Es necesario brindar información a los inversores para la toma de decisiones, pero también medir y comunicar a los distintos grupos de interés el desempeño económico, social y ambiental de la organización. En ese sentido, los reportes de sustentabilidad basados en la metodología de la Global Reporting Iniciative conectados a ISO 26.000 y los Principios de Pacto Global, continúan siendo adoptados por cada vez más empresas en la región. Es precisamente en estos momentos del año cuando la mayor parte de las empresas argentinas emite sus reportes de sustentabilidad como una rendición de cuentas sobre sus contribucione. 

Los recientes casos en América Latina de corrupción empresarial y de ocultamiento de impactos ambientales significativos, impulsan aún más a las empresas a rendir cuentas y transparentar la gestión. La calidad de la información pasa a ser el aspecto esencial para la credibilidad de un reporte de sustentabilidad, así como la sensatez de toda empresa para informar sobre aquellos aspectos más controvertidos de su gestión. 

Un interrogante de los gestores de la sustentabilidad es quiénes leen los reportes. Las empresas aún son poco proactivas en comunicar a los distintos grupos de interés con una estrategia planificada.  

Si queremos empresas eficaces, responsables y transparentes, las decisiones de negocios deberán transitar por los intrincados caminos de la producción limpia, el consumo responsable, la gestión de residuos, la inclusión de la mujer, el trabajo decente, el cuidado de empleados y comunidades, entre otros.  

Poder medir con precisión y rendir cuentas son aspectos esenciales de esta nueva ética del cuidado que llama a los negocios a comprometerse y trabajar activamente por el bienestar y la armonía en cada rincón del planeta, con el valor de la persona y la preservación del planeta como ejes.

FUENTE: El Cronista
RSE, mucho más que un valor agregado
Compartimos con ustedes la nota de Lucas Utrera en el "Diario El Cronista"



RSE, mucho más que un valor agregado  

Integradas a la estrategia de negocio, las acciones de responsabilidad empresaria empiezan por casa y se expanden conforme la visión y misión de la empresa. Una oportunidad de mejora para Pymes y multinacionales.  

Ya sea por un interés propio de la organización porque le llega la exigencia a través de sus clientes con estructuras más grandes (como las multinacionales) o porque se vuelve un punto esencial para conseguir nuevos mercados en el exterior, lo cierto es que la Responsabilidad Social Empresaria o Corporativa (RSE/C) ha dejado de ser un objetivo aislado para formar parte de la estructura de la empresa, vinculándose estrechamente con la estrategia y visión de negocio que posea. Por eso, hoy es esencial tener una planificación de estas acciones, e incluir métodos para medir sus resultados, que se reflejarán en los reportes.  

`El 80% del valor de mercado de las empresas está actualmente dado por factores no financieros, como el capital intelectual, el factor humano y otros activos intangibles. Por eso, contar con una estrategia de RSE no es hacer filantropía, es mucho más que eso; comprende tres esferas: la gestión ética de la organización, el cuidado del ambiente y las cuestiones sociales`, asegura Julián D´Angelo, coordinador ejecutivo del Centro de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social de la UBA.  

`Para empezar a delinear un plan lo primero que hay que hacer es un autodiagnóstico, y éste debe empezar por mirar cómo es la relación de la empresa con sus empleados. Una vez que esto está en orden y es llevado adelante con ética, recién ahí se puede pensar en salir a la comunidad. La transparencia es relevante`, sostiene Lucas Utrera, director de sustentabilidad de SMS Latinoamérica.  

Según este especialista, `el segundo paso es hacer un mapa de los impactos positivos y negativos de la firma, tanto en lo social como en lo ambiental, y evaluar dónde están las oportunidades de mejora. Es necesario detectar las motivaciones para las acciones, ver por qué los clientes las demandan o cómo ayudan para diferenciarse de la competencia`. 

`Al momento de pensar los programas es fundamental no imaginarlos en términos de asistencia o ayuda, sino en acompañar y trabajar en equipos lo más interdisciplinarios posibles. En nuestro caso, al armar la estrategia en gestión de sustentabilidad, el diagnóstico implicó un proceso de diálogo con Presidencia, directores y colaboradores, incluyendo también a proveedores, clientes y referentes de la sociedad civil`, describe Heather Feehan, Corporate Social Responsibility Manager de Banco Patagonia. 

En consonancia En el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE) consideran que la RS (así, sin la E, porque todos debemos ser responsables) es una forma de gestión, que tiene que ver con cómo se consiguen los resultados y los vínculos con los grupos de interés. `Hoy a una bodega ya no le alcanza con producir un buen vino, también debe medir la huella de carbono de su botella. Esto es lo que distingue a una compañía, y el modo en que trabaja con sus proveedores para ampliar esa responsabilidad`, sugiere Federico Zárate, miembro del Comité Directivo y director de formación del organismo cordobés que vela por las buenas prácticas en materia de sustentabilidad.  

`Una de las claves de la gestión es definir las líneas prioritarias de acción y delinear cuáles son las tendencias, los riesgos y los beneficios de la industria en la que opero. Por ejemplo, si desarrollamos redes sociales, no podemos dejar de meternos en el tema del bullying. Luego, otro modo de empezar a encontrar oportunidades es ver qué están haciendo las cámaras o asociaciones en las que la compañía participa, pues es posible sumarse a una acción on going aportando lo propio`, aconseja Gabriel Berger, docente y director del Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés.  

Para Emiliano Graziano, gerente de Sustentabilidad de BASF América del Sur, hay que empezar por definir los temas clave para la compañía. `Nuestra primera recomendación es iniciar por una matriz de materialidad para elegir los temas que son más importantes de acuerdo con la estrategia de la empresa. Luego, hacer una investigación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS) y verificar cuáles se conectan con sus actividades y, en tercer lugar, un mapeo de los stakeholders en su cadena de valor`, explica.  

Entre los beneficios asociados a tener una buena estrategia de RSE, es que ésta vuelve más atractiva a la organización en los mercados internacionales. `Muchas veces tener un plan es el punto definitivo para ser elegido. También, cada vez hay más fondos de inversión que evalúan el desempeño total de las empresas, incluyendo sus compartamientos sociales y ambientales. La RSE dejó de ser un tema marginal para ser un mainstream`, advierte Berger. 

RELACIÓN DE LA EMPRESA CON SUS EMPLEADOS`. ERRORES A EVITAR 

La RSE representa una oportunidad que contribuye a un posicionamiento favorable de la empresa, sin embargo, mal gestionada puede ser contraproducente. Aquí, algunos de los errores más comunes: 

Imitar: desarrollar una acción sin su análisis correspondiente. Hay que buscar un posicionamiento que diferencie a la empresa. Si, en cambio, sólo se copia se pierde esa posibilidad. 
Filantropía: creer que la RSE se puede desarrollar sólo con las ganas del dueño. No es generar acciones aisladas, sino tener un plan que esté ligado a la visión y objetivos del negocio. 
Desatender el público interno: antes de salir con acciones hacia la comunidad donde está emplazada la empresa, primero se debe mejorar la calidad de vida de los propios empleados. 
Cadena de valor: en el caso de las grandes empresas, una falta es no ampliar su estrategia a su cadena de valor.  


Las empresas configuran sus agendas de publicidad
Hay una nueva tendencia en marcha. Los fondos de inversión condicionan sus aportes en función de los impactos sociales y ambientales de los negocios. El Acuerdo de París y la Agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas se constituyen en el nuevo marco de referencia. Para lograr alto impacto social, los programas deben estar alineados al negocio de la organización. 

Es en estos casos donde la empresa puede desplegar recursos más allá del dinero en pos de aquellas problemáticas sociales que la afecten, bajo la premisa de `Valor compartido`, según opina Lucas Ignacio Utrera, Director de Sustentabilidad de SMS Latinoamérica. 

-¿Cuál conviene que sea la sustancia de los programas de RSE, vinculados al core business de la empresa, o sobre cualquier otra materia valiosa para la sociedad? 

-Toda empresa puede abordar cualquier causa éticamente valiosa que se le presente, sin embargo, no puede afrontar todas las problemáticas sociales de su entorno. Lo interesante es cómo desarrolla una estrategia para priorizar aquellas causas que más afectan su competitividad y con las cuáles puede contribuir de manera transformadora. El desafío entonces es lograr que los Programas de RSE de cada empresa puedan lograr el mayor impacto social posible. 

-Los fondos de inversión han descubierto que si aportan capital a empresas respetuosas del planeta y de su gente, obtienen mejores índices de beneficios. ¿Se insinúa una revolución ética en la forma en que se deciden las inversiones? 


-Cada vez más los fondos de dinero comienzan a condicionar el desembolso de fondos en función de los impactos sociales y ambientales de los negocios. El Acuerdo de París y la Agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas se constituyen en el marco a partir del cual el dinero comienza a orientarse hacia emprendimientos y empresas respetuosas del ambiente y virtuosas para el desarrollo social. Esto va más allá de proyectos referidos a energías renovables, sino también a iniciativas de construcción y movilidad sustentable, ecoturismo, etc. No obstante, todavía falta ahondar este camino por parte de la banca más tradicional para alcanzar a emprendimientos de triple impacto e iniciativas de la economía social. 

-En su percepción como observador, cuál es la fuerza detrás de la acción -en RSE de las empresas: ¿Altruismo, expiación o convicción?

-No hay un único camino para la gestión responsable. Los impulsores se combinan en distinta proporción para cualquier empresa, según estos tres grandes argumentos: convicción, conveniencia y coerción. Por supuesto que sin la voluntad y la decisión de los líderes, cualquier alcance de una gestión sustentable será limitado. Aunque tampoco la convicción por sí misma es suficiente. Cada vez más los impulsores tienen que ver con la conveniencia para el negocio, como por ejemplo, generación de ahorros, requerimientos de clientes y financiadores, expectativas de los grupos de interés y el acceso a nuevos mercados. Lo interesante es ver cómo estos impulsores afectan directamente a las distintas áreas de la empresa como Abastecimiento, Marketing y Producción.
Finalmente, también hay que hacer referencia a la coerción como un fuerte impulsor de la sustentabilidad empresarial. Esto significa, que las empresas comienzan a incorporar estos temas como una reacción a algún problema o cuestionamiento que la ha expuesto. Crisis mediática, pérdida de la licencia social para operar y la vulneración de los derechos de alguna persona, grupo o comunidad son algunos de los motivos que obligan a las empresas a tener que reparar algún aspecto de la gestión del negocio. Identificar estos impulsores es algo clave para el discurso y la estrategia de convencimiento a las distintas áreas de una empresa. 

-Ahora que los stakeholders prestan cada vez más atención a la huella social y ambiental de las empresas, los esfuerzos de responsabilidad empresarial se aventuran en territorio desconocido. ¿Tienen en claro las empresas el rumbo qué han tomado en materia de sustentabilidad y RSE? 


-Todavía las empresas están configurando sus agendas de sustentabilidad. Estamos viendo el creciente interés de las empresas, pymes y grandes, en pensar y definir sus estrategias de sustentabilidad. Esto significa salir de acciones puntuales para avanzar hacia una gestión profesional que minimice los riesgos e impactos negativos, mientras potencia aquellos positivos en beneficio de las comunidades y el planeta. El caso de la `huella de carbono` es un aspecto emergente interesante. Las empresas están tomando conciencia de la importancia de medirla; sin embargo, todavía hay mucho desconocimiento de los abordajes metodológicos y de cómo hacer una medición rigurosa y confiable.  
Esta nueva forma de mirar las cosas también requiere un trabajo arduo en términos de management para mover la gerencia de Sustentabilidad de la periferia al centro del negocio, junto a un directorio más consolidado en la toma de decisiones de aspectos sociales y ambientales. 
La clave es cómo el funcionario responsable de sustentabilidad, a partir de una estrategia validada por el directorio, logra influir sobre las distintas áreas de la empresa para incorporar aspectos sociales y ambientales en la gestión cotidiana. Esto requiere un trabajo de aprendizaje, o mejor dicho, desaprendizaje de ciertas formas de hacer el negocio que en tiempos de sustentabilidad deberían cuestionarse para operarse de otra manera. 


(*) Autor del libro `Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. Una agenda para que decidamos con sentido` (EDICON 2017).

Comité
Sustentabilidad

En SMS entendemos que la sustentabilidad significa crear valor a través de nuestra actividad profesional para el desarrollo de la sociedad de manera justa, equitativa y respetuosa con el medio ambiente. Con el aval del Comité Ejecutivo de la firma, el Comité de Sustentabilidad se encarga de diseñar y ejecutar el plan de sustentabilidad cuyos ejes son:

  • Salud y bienestar de nuestros integrantes
  • Promoción de la diversidad
  • Cuidado del ambiente
  • Compromiso con la comunidad

¿Por qué Sustentabilidad?

Proponemos una forma responsable de accionar y gestionar que abarque todos los impactos de nuestra organización. Entendemos que sobre las bases de principios sustentables podemos transformar la sociedad en la que vivimos.

Creemos que tenemos un rol que cumplir para generar valor compartido. De esta forma conformamos nuestro Comité de Sustentabilidad, con el fin de llevar a la práctica todos nuestro compromiso con el desarrollo sustentable.

También nos comprometemos a impulsar la sustentabilidad a partir de la creación de sinergias de trabajo en espacios e iniciativas como el Pacto Global de Naciones Unidas, el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria y Cámaras Empresariales.